Entrevista a Susana Mosciaro

presenta

“SEPARARSE DE UNO MISMO”
De Fernando Salvucci
Dirección : Susana Mosciaro
Reestreno Sábado 18 de Marzo 21 hs
Teatro Brilla Cordelia – Tte. Gral. J.D. Perón 1926 – C.A.B.A.
Entrada general : $ 170
RESERVAS :
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¿Cómo fue que surgió la idea de llevar esta obra al Teatro?
S.M: La verdad fue una grata sorpresa, cuando el autor de la obra Fernando Salvucci me llamó a mi celular, y me propuso la dirección. Ya que la primera temporada en el 2015 la había dirigido él mismo. Días  antes a ese llamado, había presenciado “¿Y si te canto canciones de amor? “ del autor uruguayo Dino Armas con  dirección mía, y le gustó mucho. Recuerdo que antes de su propuesta, yo como simple espectadora fui a una función de la primera temporada, y salí muy conmovida por lo que había presenciado.
¿Qué cosa o que sensación has sentido cuando terminó la primera función?
S. M: La sensación realmente fue felicidad absoluta, por la respuesta del público, sabemos que es el que tiene la última palabra. Por la actuación de mis actores, por un trabajo en equipo. Por las emociones y risas que pude presenciar, más allá de mi propia emoción. Ese día del estreno, de esta versión estaba presente también el autor, y sus palabras y devolución no me las olvidaré jamás.  Así que, como se dice “misión cumplida”
Básicamente y sin contarnos el final de la historia ¿Qué nos cuenta la obra?
S.M: Es la historia de dos hermanos, uno vive en su casa natal Oscar, y el mayor Julio convive con su pareja Carolina. Transcurre en el living de esa casa, añeja, llena de recuerdos, como sí nunca se hubiera cambiado nada de lugar. Digamos que otro protagonista, metafóricamente hablando, es una bicicleta que era del padre. Que los hijos han usado. El hermano mayor vuelve a entrar a esa casa luego de dos años acompañado de su pareja. Y ya ese clima, ese color, la música, hace que el espectador se instale en ese living. Vamos descubriendo en poco tiempo, el ser de cada uno, los intereses, la relación entre ellos, las ilusiones. Quererse y ser tan distintos. Oscar tiene un proyecto y se los quiere contar, un sueño que quiere compartir con su hermano y su cuñada. Julio tiene otro y arrastra a Carolina a que se cumpla “el plan”. Entonces en el devenir, vemos las miserias de cada uno, sus sueños, volver a la niñez, la relación hermano mayor y menor, una Carolina sumisa ¿hasta dónde, hasta cuándo? En síntesis, esta obra costumbrista nos lleva a reflexionar, a encontrar en uno mismo como encontrar la felicidad, las herencias familiares que muchas veces traen conflictos. Por eso “Separarse de uno mismo” digo: De que hay que separarse, de quién? O no? Para poder “Ser”.
 
¿Cuál fue el mayor desafío, al momento de empezar a armar las distintas partes de la obra?
S.M: Digamos que el mayor desafío es el todo, desde el comienzo hasta el estreno. Asocio desafío con compromiso, trabajo mucho en detalle, y la pasión y ser meticulosa me lleva a tratar de que salga lo mejor. Sí tendría que marcar como mayor desafío diría que fue en partes de la obra,  la fluidez del texto entre los actores, el timing; ya que por momentos hay gran interacción de parlamentos y acciones. Pero logrado al fin, gracias al profesionalismo de los intérpretes.
¿Contanos un poco como fue ese paso de la actuación a la dirección?
S.M: Más allá del taller de dirección que hice con José María Muscari, para aprender. No pensaba en ese momento en dirigir. En el año 2003, una profesora de literatura me propone la dirección de una obra a mi elección, con sus alumnos de escuela para adultos nivel secundaria. El propósito fue funciones para ayudar a los comedores de gente carenciada. Las mismas se llevaron a cabo en la Sala Carlos Carella. Y elegí “Historia del Joven que se casó con mujer brava” de Alejandro Casona. Y la verdad fue otra experiencia inolvidable, ahí comencé a sentir algo especial, que no puedo poner en palabras ahora. En el elenco había dos alumnos que estudiaban además teatro, pero el resto no. Entonces me conocí a mi misma dirigiendo, buscando lo mejor de ellos, descubriendo y desnudando sus propias herramientas, ayudándolos a su primera vez a disfrutar, hasta a enseñar lo que era bambalinas y proscenio. Y la hemos disfrutado y se han divertido muchísimo. También en mi último taller de teatro, a cargo del profesor Walter Rosenzwit, en los últimos tiempos y tomando clases, él me pedía que trabaje o ayude a compañeros que incursionaban en la actuación. Y descubrí con cuanto amor lo hacía. Y entregando lo que yo sabía en ese momento; antes, ahora y después; ya que como siempre digo “siempre seguimos aprendiendo”

Me imagino que después de estos años arriba de un escenario debe haber un tipo de obras teatrales que te gustan más que otras… ¿Cuáles son tus preferidas para actuar y cuales para dirigir?
S.M: Diré que tanto para actuar como para dirigir, me gustan las mismas obras. Fundamentalmente las que dejan un mensaje, que el espectador se vaya pensando, es más modificado. Que el teatro sea no solo un entretenimiento, sino que enseñe, que haga reflexionar. Como lo es “Separarse de uno mismo”. También me gustan las comedias, que si bien pueden dejar a partir del humor un mensaje, el fin y el objetivo es divertir al público. Y por último y esto simplemente porque soy admiradora de estos inolvidables genios de la pluma, actuaria y dirigiría obras de William Shakespeare y Samuel Beckett. En mis comienzos como actriz, hice Hamlet y cuatro piezas cortas de Samuel Beckett. Dicho esto a diferencia de la actuación, donde el actor pone vida, cuerpo y alma. La dirección me apasiona porque va más allá de la dramaturgia, uno se involucra con el espacio, con la dirección de actores, con la iluminación,  la música y sonidos que hacen un todo, por lo menos para mí, para lograr un buen espectáculo.


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